CrossFit o Crosstraining es, a día de hoy, una de las disciplinas deportivas que está teniendo un mayor crecimiento en nuestro país. Actualmente en España la cifra de boxes o gimnasios supera la cifra de 400 instalaciones y no para de crecer.

Este sistema de entrenamiento fue ideado por Greg Glassman, un americano que pensaba que los sistemas de entrenamiento existentes eran ineficientes, dado que no había correspondencia entre el esfuerzo hecho y los resultados. Así, en California surgió el primer box y actualmente es una marca global.

Pero, ¿qué es CrossFit? Básicamente consiste en una rutina de ejercicios ejecutados a alta intensidad, constantemente variados y que suelen abarcar movimientos de halterofilia (cargadas, arrancadas, sentadillas), gimnásticos (dominadas, fondos en anillas) y metabólicos (burpees).

Personalmente conozco el mundo del CrossFit desde hace unos 5 años, pero no fue hasta el año pasado que me atreví a dar el paso y apuntarme a un box, y actualmente me arrepiento de no haberme apuntado antes, porque es una forma de entrenamiento dura, pero a la vez divertida. Y a lo largo de este tiempo me ha enseñado muchas cosas. Aquí van seis de ellas.

 

Aprendes un lenguaje nuevo

Empezando con que un gimnasio de CrossFit se llama box, creo que queda claro que el lenguaje es muy diferente. Para los novatos, la explicación de los ejercicios puede ser una combinación de letras y números que es difícil de entender. Siglas como AMRAP (As many reps as possible, tantas repeticiones como sea posible), WOD (Workout of the day o entrenamiento del día), C2B (Chest to bar o dominadas al pecho) o HSPU (handstand pushup, flexiones haciendo el pino) son habituales en las pizarras que explican la rutina del día. Al principio puede resultar incomprensible, pero una vez acudes regularmente forman parte de tu jerga.

 

Te prepara para lo inesperado

Si bien cada box tiene establecida una planificación por parte de los entrenadores, lo cierto es que los asistentes a los entrenamientos conocen muy poco de la rutina que va a tener lugar hasta horas o minutos antes. Esto te permite que cada día vayas con motivación al no saber qué va a tocar, y también te ayuda a no escaquearte de aquello en lo que flojeas. Todo el mundo tiene sus debilidades, pero lo bueno de cada sesión es que el entrenador se toma su tiempo para explicar los movimientos.

 

El “No puedo” no está permitido

Al hilo del apartado anterior, lo bueno de CrossFit es que es adaptable a la condición física de cada uno, lo que se denomina escalabilidad. No todo el mundo sabrá hacer dominadas, o el pino (como el caso de quien escribe estas líneas), pero siempre habrá una manera de hacer las cosas que te rete y que te ayude a seguir progresando. Por cierto, en mi box, decir “No puedo” está penado con 40 burpees.

 

Descubres aspectos que hay que reforzar

CrossFit no va de levantar pesas, pegar cuatro gritos y ponerse tocho. Como he dicho, se hace mucho hincapié en la técnica de los ejercicios, en los movimientos, y el aspecto de la movilidad es uno de los que más nos cuesta a quienes vamos. Por eso no sólo cuenta el rato que estás entrenando, sino que el esfuerzo va más allá y demanda que hagas trabajo adicional por tu cuenta. A veces en open box (entrenando por tu cuenta) o en casa realizando sesiones de estiramientos o con el foam roller.

 

Cada entrenamiento es una montaña rusa

“Espera, ¿el entrenador ha dicho que toca hacer el mayor número de rondas posibles en 20 minutos?” Pasas de la fase de terror al ver la explicación del entrenamiento a realizarlo en modo automático. Seguramente a mitad del entrenamiento pensarás por qué no estarías en ese momento durmiendo en la cama, de cañas o en cualquier otro sitio en lugar de pasar un calor infernal, mientras una gota de sudor se mete en los ojos. Pero de pronto ves que quedan dos minutos, te vienes arriba y tratas de darlo todo, y acabas contento por superar tu marca. Se sufre mucho, sí, pero saber que te has superado lo compensa todo.

 

En equipo mucho mejor

Para mí lo mejor de CrossFit no es levantar más, o batir tu tiempo. No. Lo mejor de todo es que se basa en la comunidad, y créeme, es lo mejor que vas a encontrarte. Da igual que seas novato o un veterano. Seas quien seas vas a encontrar una familia de gente que te anima cuando no puedes, que choca la mano contigo al acabar, con quienes compartes trucos, y que, sin darte cuenta, se hacen un hueco en tu vida.

 

Por tanto, si te estás cuestionando apuntarte a CrossFit, te aconsejo que lo pruebes. Te garantizo que, pese a acabar destrozado, acabarás con un subidón y verás cómo merece la pena. Seguro que cerca de tu casa hay un box en el que puedes probar. ¿Te animas?

Imagen: Rubén García